3.5.06




Paula Andrea Gallón

OJOS

Hay miradas desesperadas.
Hay miradas locas y desubicadas.
Hay miradas de búsqueda
y las hay de encuentro.

Las hay de misterio, de miedo y viveza.
Hay miradas tristes.
Hay miradas de auxilio y de equilibrio.
Hay miradas de cualquiera y las hay de alguien.

Hay miradas que pasan, pero hay unas
miradas que por el sólo hecho de venir de
quien se espera son miradas trascendentes
y que cuando se saben recordar ya no son
miradas sino esperanzas que se albergan
en otros ojos.

14.4.06



floppy 1984

Espiral de soledad

caminando por los puentes mientras veía
los peces de metal,
me regocije al saber que otra vez estas conmigo.
si mi dulce soledad pensé que me habías abandonado
en este mundo lleno de hipocresía, pero no estabas junto a mi
solo que no te podía sentir, de repente me rozaste con tu
frialdad y me sentí feliz, una vez mas estas aquí, con tu helada mirada
me dices ven a mis brazos, siente lo libre que eres,
siente que somos los dueños de este mundo otra vez.
solo ven y déjate caer en mi espiral de soledad.
si llévame contigo.

22.2.06




Pablo Ruoppolo

Soy una marioneta de mí mismo,
Mi propio experimento,
Voy detrás de mí a todas partes,
Junto con mi sombra.
Me observo como a un desconocido.
Vivo permanentemente en tercera persona,
En los márgenes de mi propia existencia.
Cuando pienso huyo de mi cuerpo,
Y solo retorno a él cuando siento.
Soy una sucesión de pensamientos oscuros
Y sentimientos claros
Que solo se tocan en el crepúsculo
De un simple verso.



Irma Trotta de Basciano

DE INSOMNIO ESTOY VESTIDA

Quiero saber si estoy
y no me encuentro
me busco en multitud pero estoy sola
y en esa soledad muchos me esperan.
A mi razón de hoy le niegan las mañanas...
La espiga está en el mar
el sol en la mortaja
las manos en el siglo
mis pasos son de otros
de alguien mi equipaje
mi sombra está en el duelo
de un pájaro extraviado.
Acaso las palabras están detrás del río...
De insomnio estoy vestida
de dudas me alimento...
¡Oh! Dios, has que me encuentre
al menos un instante
para saber si existo
o soy una pestaña detrás de un ojo incierto.

2.2.06



DOLORES GARRIDO

NOCHE A NOCHE

El mañana, es el hoy del ayer.
El insomnio y el placer
forman parte de un pasado,
donde el futuro y los sueños se confunden
en la memoria de una infancia.

Aquella niña con polvo de hadas en los ojos
y colmada de incomprensión en la esencia,
llego a ser una adolescente indócil
en la rebeldía de una edad
con expectativas de un futuro provocativo.

Llena de sensaciones
que comprimieron al vació mediocre
de un ser...
Insatisfecha de ternuras amasadas por
El saber estar...

Vacía, cansada y dormida.
Aletargada en la resignación de la madurez
donde que la luna ya no es mágica
y las flores se negocian
el placer fríamente se planea, se fiscaliza y se relega.

Mientras todo lo mida y todo lo piense
el sueño será practico
y la noche sosiego... para poder seguir.
Los sueños se cruzaran a un olvido voluntario y amargo
de fracasos íntimos y silenciosos

El día, solo será noches donde poder descansar
El pasado que ayer obró amargo
atemperan mis añoranzas mas intimas.
Las tinieblas restan tiempo a mi vida
en el juego triste de la existencia

La evocación anida en el presente
y condiciona mi futuro
en un ahora que se tiñe de inestable
y nunca sabré
por que no vivo, solo duermo

31.1.06


PEDRO SÁNCHEZ VÁZQUEZ

La semilla del miedo

Por miedo rompí mis versos,
por miedo ahogué mis palabras,
por miedo tragué mis besos.
Por miedo guardé las alas.
Miedo de perder lo que nunca tuve.
Miedo de tener lo que siempre quise.
Por miedo, cerré mis ojos por dentro
para que el fuego azul, la llama fria,
velase mis sentimientos.
Por miedo dejé la vida.
Miedo a llegar, sin recorrer el camino.
Por miedo, quise apagar mi fuego
y secar el pozo de mis deseos,
quise cubrirlo todo con tierra.
Pero las ascuas alimentaron versos.

24.1.06


PAPINI

El reloj parado a las 7


"En una de las paredes de mi cuarto hay colgado un hermoso reloj antiguo que ya no funciona. Sus manecillas, detenidas desde casi siempre, señalan imperturbables la misma hora: las siete en punto. Casi siempre, el reloj es sólo un inútil adorno sobre una blanquecina y vacía pared. Sin embargo, hay dos momentos en el día, dos fugaces instantes, en que el viejo reloj parece resurgir de sus cenizas como un ave fénix.
Cuando todos los relojes de la ciudad, en sus enloquecidos andares, y los cucús y los gongs de las máquinas hacen sonar siete veces su repetido canto, el viejo reloj de mi habitación parece cobrar vida. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, el reloj se siente en completa armonía con el resto del mundo.
Si alguien mirara el reloj solamente en esos dos momentos, diría que funciona a la perfección... Pero, pasado ese instante, cuando los demás relojes callan su canto y las manecillas continúan su monótono camino, mi viejo reloj pierde su paso y permanece fiel a aquella hora que una vez detuvo su andar.
Y yo amo ese reloj. Y cuanto más hablo de él, más lo amo, porque cada vez siento que me parezco más a él.
También yo estoy detenido en un tiempo. También yo me siento clavado e inmóvil. También yo soy, de alguna manera, un adorno inútil en una pared vacía.
Pero disfruto también de fugaces momentos en que, misteriosamente, llega mi hora.
Durante ese tiempo siento que estoy vivo. Todo está claro y el mundo se vuelve maravilloso. Puedo crear, soñar, volar, decir y sentir más cosas en esos instantes que en todo el resto del tiempo. Estas conjunciones armónicas se dan y se repiten una y otra vez, como una secuencia inexorable.
La primera vez que lo sentí, traté de aferrarme a ese instante creyendo que podría hacerlo durar para siempre. Pero no fue así. Como mi amigo el reloj, también se me escapa el tiempo de los demás.
Pasados esos momentos, los demás relojes, que anidan en otros hombres, continúan su giro, y yo vuelvo a mi rutinaria muerte estática, a mi trabajo, a mis charlas de café, a mi aburrido andar, que acostumbro a llamar vida. Pero sé que la vida es otra cosa.
Yo sé que la vida, la de verdad, es la suma de aquellos momentos que, aunque fugaces, nos permiten percibir la sintonía del universo. Casi todo el mundo, pobre, cree que vive.
Solo hay momentos de plenitud, y aquellos que no lo sepan e insistan en querer vivir para siempre, quedarán condenados al mundo del gris y repetitivo andar de la cotidianidad.
Por eso te amo reloj. Porque somos la misma cosa tú y yo."

23.1.06

HERMAN HESSE

No digas de ningún sentimiento que es pequeño o indigno. No vivimos de otra cosa que de nuestros pobres, hermosos y magníficos sentimientos, y cada uno de ellos contra el que cometemos una injusticia es una estrella que apagamos

"El que quiere nacer, tiene que romper un mundo"




" Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía o creía saber, que una estrella no podría ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dió unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.

Demian (fragmento)

HERMAN HESSE

EN LA NIEBLA

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
En soledad piedras y sotos.
No ve el árbol los otros árboles.
Cada uno está solo.

Lleno estaba el mundo de amigos
cuando aún mi cielo era hermoso.
Al caer ahora la niebla
los ha borrado a todos.

¡Qué extraño es vagar en la niebla!
Ningún hombre conoce al otro.
Vida y soledad se confunden.
Cada uno está solo.